La vuelta al mundo
en 80 cybercafés

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La cita:  Cuando un científico prestigioso, aunque ya mayor, sostiene que algo es posible, es casi seguro que tiene razón. Cuando afirma que algo es imposible, es muy probable que se equivoque — Arthur C. Clarke


Quién es Carlos

En Kings Canyon (Australia)
Carlos Olmo Bosco es el vagamundos. Descubrí "la otra manera de viajar" a los 16 años, cuando di la vuelta a España con un amigo durante el verano de 1976, con 5.000 pta ($25) en el bolsillo, una mochila, un saco de dormir y unas ganas enormes de empaparnos de la "Nueva España" después de la muerte de Franco. Horas muertas en la carretera, noches de insomnio en playas con visita de la Guardia Civil arma en mano y 3 meses sin comer caliente me curtieron para el salto al resto del mundo.

Desde entonces he recorrido unos 100 países (no llevo la cuenta), y sobre todo he aprendido a amar y respetar otras culturas y creencias. Mi espíritu viajero no se ha atemperado con los años, mas bien al contrario, crece mi necesidad de salir por el mundo a buscar nuevas experiencias vitales. Durante 20 años he intentado compaginar mi carrera profesional en el sector informático con los viajes, pero finalmente estos han ganado la batalla y ahora me dedico a "viajar para vivir" en vez de "vivir para viajar".

Si tuviera que elegir los momentos más intensos y mágicos que he vivido en mis viajes, serían estos:

  • Navegar hasta la Antártida desde Ushuaia y visitar la península Antártica con su maravillosa fauna e increíbles paisajes
  • Merienda con los gorilas de montaña en Virunga (Zaire).
  • Amanecer desde la cumbre del Kilimanjaro (Tanzania).
  • Navegar por los canales de Patagonia entre témpanos desde Puerto Montt a Puerto Natales.
  • Despertar en la jungla con los monos aulladores en los templos mayas de Tikal (Guatemala).
  • El rafting del río Zambezee en Cataratas Victoria (Zimbawe).
  • Pasar un fin de año en Copacabana, Río de Janeiro, con un millón más de personas vestidas de blanco y disfrutando de la vida "porque sí".
  • Llegar al amanecer a Machu Pichu entrando por la puerta de El Sol, en el camino Inca (Perú).
  • Recorrer la naturaleza salvaje e indómita de la Patagonia, especialmente Torres del Paine y Cerro Torre (Chile y Argentina).
  • Perderse por las callejuelas de Zanzibar Town (Tanzania) cuando no había turistas, y dormir en sus playas.
  • Recorrer caminando más de 100 km. por las salvajes costas del Suroeste de Tasmania (Australia), Patrimonio de la humanidad, teniendo como techo el cielo estrellado, y como suelo la arena de playa.
  • Caminar por los increíbles parques de Australia, particularmente el de Purnuluru (Bungle Bungle), entre cúpulas de roca y lechos de río pétreos, un paisaje de otro mundo
  • Navegar por los fiordos del Sur de Nueva Zelanda, donde pude "escuchar el silencio", y me sentí como Frodo en el Señor de los Anillos en busca de Rivendale.
  • Bucear con delfines en las islas Phee-Phee (Thailandia).
  • Penetrar por la jungla hasta el corazón de Bali (Indonesia) para hacer rafting desde el nacimiento del río.
  • Descender caminando el Cañon del Colorado, y dormir allí.
  • Pasar un fin de año en el desierto del sahara en una jaima, tomando uvas en lata.
  • Ver la puesta de sol y el amanecer en las dunas más altas del mundo en Soulavesi (Namibia).
  • Recorrer el Amazonas en barca y alojarse en un bungalow rodeado del sonido de la jungla tropical.
  • Alojarme en plantaciones de café con los rastafaris en las Blue Mountains (Jamaica).
  • Caminar por el Triángulo de Oro (frontera Thailandia-Laos-Birmania) entre campos de opio, y dormir en las casas de la gente.
  • Vivir de la naturaleza en estado puro en las islas Cíes (Galicia-España) cuando eran un paraíso no "protegido".

Leyendo "El principito" aprendí que el mejor viaje es el interior, pero hasta que encuentre el camino, seguiré recorriendo el mundo exterior.

Vagamundos nace de la unión entre 3 de mis pasiones: la informática, la fotografía y los viajes, la primera un tanto decaída después de muchos años de dedicación a los bits, y la tercera en fase de "amour fou", lo que me hace salir a recorrer mundo con una ansiedad casi enfermiza.

La idea de Vagamundos surgió en sendos viajes por Patagonia y Thailandia a principios de 2000, recorriendo las inacabables extensiones del "Mundo del fin del mundo" y las Tribus de las Montañas del Norte, respectivamente. Allí me dí cuenta del impacto que está suponiendo Internet en todo el mundo, ya que tanto en la despoblada Patagonia como en los pueblos fronterizos de Thailandia y Laos, al lado de cada mercado tradicional siempre había un cybercafé, normalmente lleno de gente, donde pagabas 1 Euro= 1 $ por hora de conexión (bendita tarifa plana).

Mi mente empezó a madurar la idea de dar la vuelta al mundo física y virtualmente, y mantener una web con mis experiencias viajeras de manera remota desde cybercafés. Así nació vagamundos.net, los diarios de un viaje de 181 días por Latinoamérica, que comenzó el 29 de diciembre de 2000 en San Juan de Puerto Rico, y terminó el 27 de Junio de 2001 en Finisterre (Galicia-España), pasando por Curaçao, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Belize, México, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Perú, y Ecuador. En el año 2002 realicé la segunda etapa, en la que "sólo" visite Australia y Nueva Zelanda durante 6 meses y recorrí más de 100.000 km.

¿Por qué el nombre de Vagamundos?. Vagamundos nace del deseo de viajar sin horarios, sin prisas, sin objetivos, deteniéndose en los sitios porque sí, y saboreando lentamente las relaciones humanas, por lo que el nombre lo dice todo, "Vagar por el Mundo".

¿Por qué "La vuelta al mundo en 80 cybercafés"?. El primer viaje se llamó "la media vuelta al mundo en 40 cybercafés" porque pensaba recorrer medio mundo, pero ahora ampliaré el viaje hasta completar la vuelta. Julio Verne, uno de mis escritores preferidos en la niñez e incluso ahora, me hizo soñar con recorrer algún día los lugares que tan bien describía en sus relatos, y con utilizar algún medio de transporte tan exótico como el globo; unos cuantos años después, he podido cumplir parte de estos sueños, aunque el viaje a la luna queda a expensas de que bajen las tarifas o encuentre un patrocinador lo suficientemente loco y/o millonario.

Viajo ligero de equipaje, ya que la única tecnología que me acompaña es una cámara digital Olympus mju 400, una grabadora digital y unos prismáticos, también Olympus. Cuando encuentre un cybercafé, volcaré mis notas y mis fotos para que de una manera virtual me puedas acompañar en el viaje.

¡Hasta Pronto!


Carlos Olmo
Vagamundos


Publicado: 06/11/2002 10:28

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