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El Cazador De Arco Iris
 Uno de los muchos arco iris que ví en Nueva Zelanda
|  | En un tiempo muy lejano que podría ser hoy, y en un reino muy remoto, que podría ser aquí, habitaba un noble muy ambicioso, tanto que su único objetivo era amasar la mayor fortuna del mundo; en su ambición desmedida, fue abandonando sus responsabilidades como padre de familia, perdiendo el contacto con sus amigos, y el respeto de sus súbditos. Obsesionado con la riqueza, un día oyó que al final del arco iris se encontraba un baúl lleno de tesoros, y a partir de ese momento se propuso conseguirlo a toda costa; envió emisarios a todas las esquinas de su reino para que le avisaran urgentemente cuando se produjera el siguiente arco iris. Comenzó a llover en el reino, y después de varios días de incesante lluvia, el cielo clareó, y entre las nubes apareció un hermoso arco iris; informado, nuestro noble saltó sobre su corcel más rápido y cabalgó sin descanso en dirección al camino multicolor que teñía el cielo.
Cuando llegó al final del arco iris, este había desaparecido porque el sol brillaba radiante en el firmamento y en su lugar se encontró con un miserable hombre.
- ¿ Qué haces aquí? -, le preguntó. El hombre le miró desde el fondo de unos ojos que emanaban infinita tristeza, y le respondió:
- Lustros llevo esperando a alguien a quien poderle contar mi desgraciada historia, y ahora que estáis aquí os ruego que la escuchéis con atención. Yo era una persona feliz, tenía un trabajo, una familia que me quería, y muchos amigos, pero era muy ambicioso. Un día escuché la historia de que al final del arco iris había un baúl con un tesoro, y, abandonando todos mis deberes, salí en su busca. Muchas leguas recorrí, y la lluvia me empapó muchas veces, pero siempre que llegaba al final del arco iris, este había desaparecido, hasta que un día, después de un hermoso y claro arco iris, cuando llegué a su final, me encontré con un hombre que me contó una historia muy parecida a la que yo os estoy contando, y que la condena por su ambición desmesurada había sido permanecer custodiando el tesoro al final del arco iris hasta que pudiera ser reemplazado por otro desgraciado como él, que como os podeis imaginar era yo; mucho tiempo ha pasado y cada día he soñado con el momento de mi liberación, para poder regresar a mi hogar, besar a mi familia y abrazar a mis amigos; ese día por fin ha llegado y os cedo la custodia del tesoro.
El hombre partió, y el noble, dándose cuenta de su inmenso error, comenzó a llorar desconsoladamente por su familia, sus amigos y el hogar perdido, y tanto lloró, que un arco iris se desplegó frente a él, y en su extremo, un baúl resplandecía; tembloroso, lo tomó en sus manos, lo abrió lentamente, y en el interior encontró un espejo, lo puso frente a su rostro, y lo que vio en él fue el reflejo de un hombre egoísta, infeliz y ambicioso que desde ese momento soñaría con el día en pudiera liberarse de su condena y regresar a su hogar.
“El tesoro más grande está en nuestro corazón; si no miras dentro, nunca lo encontrarás; si lo abres, podrás compartirlo con tus seres queridos.”
Copyrigth Carlos Olmo Bosco. Prohibida la reproducción.
¡¡ Hasta Pronto !!
Desde La Coruña, España.
Publicado: 30/07/2002 14:34
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